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Apartado de Correos nº 278. 18080 Granada  
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EVITA

LUIS MORILLO VILCHES
De la Sociedad Filatélica y Numismática Granadina.


Hace apenas un par de meses se estrenó con mucha expectación la película dedicada a Eva Perón, "Evita". Madonna y Antonio Banderas colapsaron la Gran Vía madrileña acompañados por la fuerte polémica que el filme de Alan Parker despertó en Argentina, cosa nada extraña si se tiene en cuenta que la figura de Eva Duarte de Perón suscita todavía hoy, a casi 45 años de su fallecimiento, las más enconadas disputas entre quienes la adoran y los que la odiaron. ¿A qué se debe ese gran carisma de la figura de Evita? ¿Por qué nunca fue indifente para nadie?
EvitaEva Duarte Ibarguren nació en Los Toldos, un pequeño pueblo de la provincia de Buenos Aires, en 1919, siendo hija natural de Juan Duarte, un estanciero que no la reconoció ni a ella ni a sus hermanos, y de Juana Ibarguren. A los quince años ya estaba en Buenos Aires luchando para hacer pequeños papeles, la mayoría de ellos olvidables, en el teatro o en novelas radiofónicas.
Su vida cambiaría en 1944 cuando conoció a Juan Domingo Perón, por entonces militar influyente y director del Departamento Nacional del Trabajo, órgano desde donde cimentaría su prestigio entre la clase trabajadora al ser inspirador de numerosas leyes de índole social. Fue en enero de ese año cuando un devastador terremoto asoló la provincia andina de San Juan (Yvert, 438-441), provocando miles de muertos y heridos. Perón presidió el Ente Nacional de ayuda a la población damnificada y en un festival artístico concebido para recaudar fondos conoció a la actriz Eva Duarte.
En 1945 contrajeron nupcias y desde ese momento el binomio Perón marcaría la vida política, social y cultural de Argentina. La importancia de Evita y su influencia como figura en la sombra del poder se hará notar muy pronto: por ejemplo, al encabezar una gran campaña de agitación en los medios laborales (el movimiento de los "descamisados", apelativo con el que se conocía al proletariado urbano que apoyaba masivamente a Perón), para conseguir la excarcelación de su esposo que estaba recluido en la isla de Martín García a causa de un golpe militar. El 17 de octubre de 1945, cientos de miles de trabajadores ocuparon Buenos Aires y lograron su objetivo de ponerlo en libertad. Esa fue la puesta de largo del heterogéneo movimiento político llamado "peronismo", que el 24 de febrero de 1946 ganó las elecciones generales con una ajustada ventaja sobre la Unión Democrática, coalición formada por los radicales, los socialistas y los comunistas.
La filatelia argentina celebró la manifestación popular del 17 de octubre en dos ocasiones: en 1945 con la emisión de cinco sellos (Yvert, 477-481) y en 1948, con un sólo efecto postal (Yvert, 499).
Eva Duarte de Perón se pondrá al frente de la Secretaría de Trabajo y de la Fundación que lleva su nombre (Yvert, 548), desde donde comenzará a forjar la leyenda que aún hoy perdura. Era normal que atendiese personalmente en su despacho oficial, cual Rey Midas, a un desfile cotidiano de familias enteras, de personas humildes, de madres con sus hijos, todos con las más variopintas peticiones.
Yvert, 516El fuerte ascendiente que Evita ejercía sobre la mujer argentina creció en 1947 con su proyecto de ley que contemplaba implantar el derecho al sufragio universal. Hasta ese momento solamente podían votar los ciudadanos de sexo masculino mayores de edad. Esa ley fue una de las pocas que se sancionaron por unanimidad de todos los Diputados, ganando al mismo tiempo el apoyo de miles de argentinas que habían sido olvidadas por la política.
Tal acontecimiento se conmemoró en 1952 con un sello de 10 centavos (Yvert, 516) en el que se representa la figura estilizada de una mujer que lleva en su mano derecha una carta que simboliza los derechos recién conquistados.
La Fundación Eva Perón, con sus exigüos ingresos en sus comienzos, empezó a cobrar gran importancia pues su acción se fue extendiendo a todos los rincones del país; se construyeron miles de escuelas, centros de salud, hogares para ancianos, centros vacacionales para obreros; es decir, una labor social muy profunda.
Para hacer frente a esos cuantiosos gastos, se establecieron aportes obligatorios de los trabajadores, que dedicaban los 10 de mayo y 17 de octubre a incrementar los ingresos de la Fundación con parte de su salario, incluso, en 1951, se emitió un sello aéreo sobretasado (Yvert, 41A) en favor de dicha organización.
Yvert, 501En el plano sindical, la figura de Eva Perón fue fundamental ya que actuó como correa de transmisión entre los sindicatos y el Gobierno; de esta manera, el régimen contaba también con el apoyo de los trabajadores que sustentaron de manera inestimable su política hasta tal punto que, en 1951, la C.G.T. (Confederación General del Trabajo) propuso la candidatura de Evita a la Vicepresidencia, que no prosperó por la oposición de las Fuerzas Armadas.
La Constitución de 1853 fue reformada en cincuenta y seis de sus cien artículos, fundamentalmente para hacer posible la reelección de Perón, introduciendo los derechos del trabajador, de la familia y de la ancianidad. En 1949 se jura esta nueva Carta Magna, que se reproduce en un precioso sello de 1 peso realizado en calcografía bicolor (Yvert 501).
Al lado de los avances laborales, la Fundación Eva Perón ejerció una cierta justicia redistributiva compitiendo con la Iglesia Católica y las tradicionales sociedades de beneficiencia (que fueron suprimidas) y reemplazó la expresión caridad por un término menos ofensivo: ayuda social. Ejemplo de ello lo tenemos en el rodillo del 25 de noviembre de 1953 que nos aconseja: "APOYE LA OBRA DE ASISTENCIA SOCIAL DEL CARDIACO DAMAS COOPERADORAS".
Evita
Conforme asumía ese papel de defensora de causas perdidas, la personalidad de Evita fue transformándose. Lejos quedaban las joyas y trajes a la última moda que embelesaban a los desheredados. La austeridad se había apoderado de su retrato: vestidos discretos de color oscuro y un sencillo rodete en el cabello, que acentuaba su belleza.
Evita se encuentra en su apogeo, ha conseguido lo que se propuso pero hay "un algo" que no le responderá, su salud. El cáncer va minándola progresivamente y cada vez son más frecuentes las recaídas. En noviembre de 1951 es operada y vota desde la clínica donde se encuentra hospitalizada; son las primeras elecciones en que se pueden participar las mujeres argentinas. Pese a su situación física es un gran día para ella pues ve cumplido uno de sus sueños.
A medida que su agonia progresa se le van a conceder numerosos honores públicos: una nueva provincia llevará su nombre, el Congreso le otorgará el título de Jefa Espiritual de la Nación, su libro "La razón de mi vida" se convierte en texto escolar obligatorio. Se ha establecido un verdadero culto a la personalidad.
Yvert, 545Su oratoria desgarrada y vibrante, acompañada muchas veces por cierta demagogia, se apagaría fatalmente el 26 de junio de 1952 cuando Evita fallece, en plena juventud. Un gran duelo acompañó a aquel sector de la sociedad argentina que debía algo a esta mujer.
El correo argentino no tardó en homenajear a Eva Duarte con una amplísima serie que se puede calificar tanto general como conmemorativa, compuesta por 20 sellos, basados en distintas fotografías, que vieron la luz en tres tandas: 26 de agosto, 1 de noviembre y 26 de diciembre de 1952 (Yvert, 545) en el que figura una esplendorosa Eva Perón con el siguiente lema: "Aniversario de su paso a la Inmortalidad".
Este suceso marcó el inicio del grave deterioro del régimen que presidía su esposo, Juan Domingo Perón. La crisis económica se había cebado con Argentina y resultaba significativo que se pidieran sacrificios al pueblo para realizar un 2º Plan Quinquenal como forma de salir de la bancarrota, apelando aún a la llamada de Perón como nos muestra el rodillo del 10 de septiembre de 1953.
Evita
Un golpe militar en 1955 pone fin a su gobierno. Muchos años después volvería a presidir la República, pero las circunstancias no serían las mismas. En 1973, coincidiendo con ese regreso y con el 21 aniversario de su muerte, el correo recordará de nuevo a Evita (Yvert, 946): "Eva Perón Eterna en su Pueblo". Quizá sea lo más cierto; su figura no se olvidará jamás, con sus luces y con sus sombras. En todo caso Evita fue hasta el final la ardiente celadora de un proceso que ella misma veía como una revolución cuyas eventuales desviaciones debía denunciar y aplastar.
Yvert, 946