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Apartado de Correos nº 278. 18080 Granada  
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POR QUÉ MADRID NO SELLÓ LA CORRESPONDENCIA ORDINARIA NACIONAL HASTA 1842

Reflexiones sobre la falta de marcas de origen del correo central anteriores al sello de fechas "Baeza"

 

Por Horacio Pedraza Segura. (De la SFNG y del GFNA)

Los Anales de las Ordenanzas de Correos de España, posiblemente más nombrados que leídos, e incluidos en las bibliografías de la mayoría de artículos de Historia Postal española, si bien no lo dicen todo, repasados con detenimiento aportan las claves de muchas incógnitas que perviven  hasta la fecha. Citamos un ejemplo: cuando adquirimos la primera edición de Prefilatelia Española (1971) de Jorge Guinovart y Manuel Tizón comenzaron nuestras dudas. Antes de continuar hemos de precisar que posiblemente de no ser por esta obra no estaríamos escribiendo el presente artículo ya que no nos hubiésemos dedicado al coleccionismo de la prefilatelia hispana y, por ende, al estudio de nuestra Historia Postal. En dicha obra, que no contiene bibliografía,  para los años en que estuvo en vigor la tarifa de 1716 se indica que el “Sello de Andalucía Alta” correspondía a los Reinos de Córdoba, Granada, Jaén y Sevilla. No recogen ambos autores la existencia del “Sello de Andalucía Baja”.

En la edición de 1983, que adquirimos a su salida, aunque incluye ya bibliografía varia y entre ella recoge los Anales, sigue sin aparecer, para la misma época, el “Sello Andalucía Baja” y continúa asignando a los Reinos de Córdoba, Granada, Jaén y Sevilla el “Sello de Andalucía Alta”. Con anterioridad a esta fecha habíamos comprobado en los Anales la existencia de las dos Andalucías, las que en 1716 nombra como “Andalucía la alta” y “Andalucía la baja”, en 1727 como “Andalucias Alta y Vaja” y en 1756 simplemente “Andalucias”. Al emplear el plural se sobrentiende que, indefectiblemente, ha de haber más de una.

Ya en el presente siglo, hay aún estudiosos de la Historia Postal que dicen así:  …”debemos incrementar como mínimo en Andalucía Baja, al existir la denominación de Andalucía Alta…”. O sea, lo afirman por inferencia: si existe la una tiene que existir la otra. Posiblemente se les pasó por alto el dato al leer los Anales que citan (y precisamente el Tomo I) en las Notas de su artículo.

En la 3ª edición de Prefilatelia Española (2004), el Sr. Tizón, continúa manteniendo el mismo error con respecto al territorio al que corresponde el “Sello de Andalucía Alta”. Nos da la impresión que el autor a lo largo de estos años se ha especializado en las “marcas” y ya tiene bastante pues es una vasta labor la que ha desarrollado para clasificarlas, bastante acertadamente por cierto, y ha abandonado algo la Historia Postal.

En cuanto a la delimitación de los territorios que comprenden los “Sellos” durante la vigencia de la tarifa de 1716, pues los Anales no la detallan, hemos de atenernos a las marcas aparecidas hasta la fecha y recogidas en Prefilatelia Española. Y puesto que la mayoría de las caxas de los Reinos de Granada y Sevilla dispusieron del “Sello de Andalucía Alta” (Figs. 1, 2, 3 y 4), es fácil deducir que a dichos territorios les correspondiera este “sello” y que, por la misma circunstancia -aunque, hasta la fecha, hayan aparecido menos marcas-, los Reinos de Córdoba y Jaén conformaban el “Sello de Andalucía Baja” (Figs. 5 y 6).

 

Fig. 1: Sello de Andalucía Alta de la caxa de Almería utilizado para marcar carta circulada a Marsella (Francia) el 24 de diciembre de 1767.

Fig. 2:  Sello de Andalucía Alta de la caxa de Sevilla usado el 2 de octubre de 1756 para marcar carta circulada a Marsella (Francia).

Fig. 3:  Sello de Andalucía la Alta de la caxa de Cádiz utilizado en carta circulada a Laval (Francia) el 26 de enero de 1757.

Fig. 4:  Sello de Andalucía la Alta de Puerto de Santa María (Cádiz) utilizado para marcar carta circulada de Puerto Real (Cádiz) a Bayona (Francia) el 15 de septiembre de 1756. Este sello aunque catalogado como de Puerto Real era en realidad de la  caxa de Puerto de Santa María.

Fig. 5:  Sello de Andalucía Baja de la caxa de Jaén utilizado para marcar sobrescrito circulado a Madrid. (Col. Juan Panés).

Fig. 6:  Sello de Andalucía Baja de la caxa de Baena (Córdoba) utilizado en sobrescrito circulado a Granada en 1766.

 

No siempre todo el territorio de un reino o provincia se encontraba en su integridad bajo su “sello” y ponemos como ejemplo un Reino y una provincia limítrofes con Andalucía:

  1. El partido de Talavera de la Reina, que debía formar parte del “Sello de Castilla la Nueva”, estuvo bajo el de Extremadura.

  2. Del “Sello de Murcia” dependía el Partido de San Clemente, que debería estar bajo el “Sello de Castilla la Nueva” así como los corregimientos de Elche y Orihuela, que deberían estarlo en el del Reino de Valencia.

 

Comenzamos con este largo preámbulo para hacer ver que, cuando una autoridad en Historia postal comete algún error -¿Y quién no alguna vez?- con el tiempo, entre los que no nos consideramos sino simples aprendices, ese fallo va quedando como un artículo de fe e incluso hace caer en el mismo error a otros estudiosos de la Historia Postal. Dicho esto, y sin ánimo de polemizar, pasamos al asunto que realmente nos ocupa.

No hace mucho, repasando algunos números de la excelente revista de la RAHF, Academvs, en busca de un determinado artículo, nos encontramos en el nº 12 de septiembre de 2008 con el del académico Fernando Alonso García titulado Desvelado el misterio de las marcas prefilatélicas de Madrid. La capital de España tenía marcas de origen, trabajo del que discrepamos en parte pues tenemos nuestra propia idea sobre el particular. Estamos de acuerdo en que toda la correspondencia circulaba por Correo Real, pero no en la existencia de un solo correo en Madrid.

Ante de exponer nuestra hipótesis sobre las marcas de Madrid, que basamos en el contenido de los Anales, quisiéramos hacer algunas precisiones sobre los Correos y la Franquicia tras la incorporación de los oficios de Correos a la Corona en 1706 y comentar, de paso, algunos de los sobrescritos que ilustran el antes mencionado artículo.

Dejando aparte a los Correos para viajes de moneda y cajones de cartas de Indias, existían otros dos tipos de Correos, aunque todos eran servidos por empleados de la Renta y, por consiguiente, pagados por la Renta General de Estafetas. A la postre, pues, todos eran Correos Reales.

1º Los Correos destinados a hacer viajes a la ligera o en diligencia (urgentes), cuyo cometido era conducir la correspondencia urgente - o aquella que por su importancia no era aconsejable enviarla por correo ordinario - del Real Servicio tenían prohibida la conducción de correspondencia ordinaria(1) . Si ocasionalmente conducían una carta particular tenían que entregarla a los Oficios de Correos para su porteo(2) .  Debían llevar en el pecho el distintivo de las Armas Reales con el escudo de plata cuando realizaban sus viajes y eran jóvenes de ascendencia noble los que, tras 10 años de servicio, eran colocados en los empleos de la Renta.

En los Anales de las Ordenanzas de Correos de España se los denomina: Correos, Correos de Número, Correos de S.M., Correos del Real Servicio y Correos Extraordinarios hasta que en 1785 pasan a denominarse Correos de Gabinete, a cuya ordenación están dedicados los Capítulos 8 al 25 del Título XI de la Ordenanza General de Correos, Postas, Caminos y demás ramos agregados a la Superintendencia general, redactadas por el Conde de Aranda, publicadas en 12 de junio de 1794 y firmadas por Manuel Godoy. En resumen, estos correos no conducían correspondencia particular ya que lo tenían prohibido; sólo estaban destinados a la correspondencia oficial y muy excepcionalmente transportaban correspondencia particular.

2º Los conductores de la correspondencia general o conductores de valijas, nombres con el que generalmente se les conoce, que transportaban la correspondencia ordinaria tanto del público como la del Real Servicio que no era urgente, con o sin franquicia, gozaban de todas las preeminencias de los Correos de Gabinete. En sus viajes, debían de llevar en el pecho el distintivo de las Armas Reales (como Correos Reales que eran) con el escudo de bronce amarillo y podían pasar a los 10 años de buen servicio a los Correos de Gabinete aunque no fuesen nobles. A su ordenación están dedicados los Capítulos 1 al 18 del Título XVIII de la Ordenanza General de Correos, Postas, Caminos y demás ramos agregados a la Superintendencia General publicada en 1794. Su cometido era conducir la correspondencia oficial (Fig.7) y la particular, dentro de las conducciones que tenía establecidas la Renta de Correos.

Fig. 7:  Carta circulada de Madrid a Málaga por correo ordinario el 19 de septiembre de 1789, con marca de franquicia oficial. Al recibirse el paquete de correspondencia de Madrid fue, como estaba reglamentado, porteado y al apreciarse que el destinatario del  sobrescrito gozaba de franquicia, se anulo éste con el sello de MÁLAGA FRANCA.

El 7 de diciembre de 1716, se dicta la Real Orden que determina qué personas son las que han de disfrutar de franquicia en la correspondencia(3) , detallando de una forma restrictiva -debido a los abusos cometidos hasta la fecha- los cargos que a partir de entonces gozarían de franquicia y dando instrucciones para el sellado de las marcas de franquicia (escudo real de Castilla y León) que no debía estampillarse en cartas que no fuesen de oficio ni para particulares. Al principio, no dudamos de que se cumplirían las disposiciones y se sellarían solo las cartas dirigidas a los cargos que gozaban de franquicia pero también creemos que, con el tiempo, ante la duda de si el destinatario tenía o no franquicia, se sellasen todas (¿qué coleccionista de prefilatelia no tiene en su colección porteada una carta con franquicia oficial o no las ha visto con frecuencia en las subastas? (Figs. 8 y 9), dejando el problema de su porteo o no a los empleados postales. Estos, para no mermar sus ingresos cuando las caxas estaban arrendadas, sabían perfectamente qué autoridades gozaban de ella y, en caso de no tener la tal franquicia, les cobraban el porte aunque la carta llevase el sello de las armas reales. Cuando las caxas dejaron de estar arrendadas, tampoco podían entregar cartas con franquicia a personas que no gozasen de ella ya que, además de estar reglamentado que se efectuase así, les interesaba incrementar su renta.

 

Fig. 8:  Carta circulada por correo ordinario de Aranjuez (Madrid) a Pamplona el 24 de enero de 1794, con marca de franquicia oficial. Se porteo a la llegada al apreciarse que los destinatarios no disfrutaban de franquicia.

Fig. 9:  Carta circulada por correo ordinario de Madrid a Pamplona el 23 de noviembre de 1818, con marca de franquicia oficial. Porteada a la llegada ya que los destinatarios no gozaban de franquicia.

Hasta que no se hizo obligatorio en 1856 el franqueo previo de la correspondencia mediante los sellos de correos, quienes gozaban de franquicia eran los destinatarios, por ser éstos los que pagaban la correspondencia que recibían, pero siempre que fuese dirigida a nombre del organismo que gozaba de ésta. Por ejemplo: si en 1755 se recibía en Granada un sobrescrito para el Presidente de la Chancillería, cargo  que gozaba de franquicia, se le entregaba franca su correspondencia aunque no llevase sello de franquicia. Pero si la carta (por decirlo de algún modo entendible) venía a nombre de D. Manuel Arredondo Carmona, en esta misma fecha Presidente de la mencionada Chancillería, la carta no se consideraba como “de oficio” y se le cobraba el porte correspondiente. Ahora bien, y siguiendo con el ejemplo, si el Sr. Arredondo hubiese recibido dos cartas, una al Presidente de la Chancillería, su cargo, y la otra a su nombre, y por consiguiente una con franquicia y la otra si ella, a ningún empleado postal se le hubiese ocurrido, para evitar suspicacias, reclamaciones o problemas, incluir el porte de los dos sobrescritos precisamente en el que gozaba de franquicia. De los ocho sobrescritos que ilustran el artículo solo vamos a comentar más ampliamente cuatro pues, de los restantes, dos se refieren a correspondencia de Madrid dirigida a Astorga y Nava del Rey sin ningún tipo de marcas y por consiguiente remitidos por conductor de valijas. Los otros dos, de igual origen y dirigidos a Astorga y Orense que, aunque llevan marca de franquicia, por no gozar los destinatarios de la misma, fueron porteados y cobrado su importe e igualmente remitidos por el mismo conducto que los anteriores.

En el dirigido a Astorga, del S.N. y con franquicia, parece verse superpuesto el Baeza de Madrid. El dirigido a Orense, del Real Servicio con franquicia, iba destinado al Colector de Annatas y Vacantes (del Obispado). De ninguno de estos sobrescritos tenemos la menor duda que circularon por Conductor de valija y menos aun el marcado con el Baeza de Madrid. De los otros cuatro, indicamos a continuación lo que creemos que nos dicen los sobrescritos y el contenido de dos de ellos:

  1. Carta de Felipe V dirigida al “Venerable Dean y Cabildo de la Iglesia Catedral de Orense”, circulada de la Corte a Orense el 28 de agosto de 1720 con marcas de “Por el Rey”, “Franquicia Oficial” y de porteo manuscrita de medio real, posiblemente puesta en el Correo Central cuando apreciaron que el destinatario no gozaba de franquicia. También incluye el contenido de la misma en la que se pedían rezos y preces por la peste de Marsella y que se rogase para que no entrara a España. Debido a que cartas similares se enviarían al resto de los deanes de España y éstas no eran urgentes ni trataban de asunto de importancia, se optó por su envío por correo ordinario, que suponía un gran ahorro, pues era gratis total para la Real Hacienda.
  2. Carta de Felipe V, circulada el 28 de enero de 1722 con la misma dirección y marcas salvo la de porteo. El contenido de la carta, que también ilustra el artículo, comienza haciendo referencia a otra de de 6 de abril del año precedente en la que pedía un subsidio para atender los gastos de manutención de la Marina de España motivados por las guardias que se realizan en evitación del gran riesgo del contagio que empezó en Marsella (se refiere a la peste mencionada en la carta anterior). Continúa señalando las excusas que ha recibido para no ser atendido: miseria general, la ayudas que tienen que hacer a los pueblos…, lo que el Rey encuentra justo y necesario pero también les reitera la necesidad de la ayuda por parte del Cabildo  para prevenir el contagio, del que nadie esta libre y a lo que tampoco es justo rehusar. Termina con algo más que un ruego: He resuelto bolber a encargaros (como lo hago) os esforzeis por vuestra parte con algun subsidio para subbenir esta urgencia, considerando lo recomendable de esta importancia; Deque me dare de vos por muy servido, y que dispongais se acuda con lo que contribuyeseis ami Intendente deesa Provincia, aquien he prevenido me avise de lo que fuere produciendo este subsidio. De  Madrid á 28 de Henero 1722. yo el Rey. Por el contenido de la carta se puede comprender que su envío se hiciese por un Correo en diligencia, juntamente con la otra que dirigía al Intendente de la Provincia. Éstos Correos entregaban directamente la correspondencia a los destinatarios, que firmaban el recibí, y no pasaban por los Oficios de Correos que eran los que porteaban. Con lo que les pedían, ¿cómo les iban a cobrar, encima, el porte?
  3. Carta enviada el 28 de noviembre de 1794 de Madrid a Astorga. Lleva porteo de 256 cuartos, de Benavente, y va dirigida a D. Tomás de Heredia y Vergara. Es lógico el porteo en Benavente ya que, por las fechas del sobrescrito, esta Principal intervenía a todas sus agregadas y Astorga era una de ellas. En cuanto al importe del porteo, si el Sr. Heredia era algún comerciante o banquero, cosa que desconocemos, es una cantidad que no encontramos alta pues en reales correspondía a  7 y 18 cuartos y con sólo una carta del extranjero y algunas nacionales se llegaba a esta cantidad fácilmente.
  4. Cubierta de pliego circulado desde Madrid a Astorga, con marcas de franquicia y porteada también en Benavente. La cuantía del porte ascendía a 847 ½ cuartos que traducidos a reales suponían 24 Rs., 31 cuartos y 2 maravedís. La carta iba dirigida al Gobernador de vacante del Obispado de Astorga. Como dicho cargo, aunque hubiese un Colector nombrado por la Santa Sede en España -generalmente el Nuncio-, tenía que estar frecuentemente en contacto con la Collectoría de espolios y vacante de la Santa Sede, con el porte de un par de sobrescritos de Roma, o sólo uno voluminoso, algunos nacionales y el de la cubierta porteada, encontramos razonable el importe cobrado. Las colaciones por espolios y frutos de vacante producían a la Santa Sede pingües beneficios y, cuando ésta tenía urgente necesidad de recursos, las arrendaba, como es el caso que detallamos a título de curiosidad: D. Juan de Goyeneche (tío y protector de D. Juan Tomás y D. Juan Francisco Goyeneche), en sociedad con Iturralde y el marqués de Valdeolmos, tuvieron en arrendamiento durante los años 1718 y 1719 los Frutos de la vacante del arzobispado de Sevilla. Estas colaciones desaparecieron en España tras la firma del Concordato de 1753, revirtiendo a la Corona la mayoría de sus beneficios. Posiblemente, amén de las presiones de la Corona española, la Santa Sede pasase por una mala racha y cedió estos privilegios, pero no gratis pues lo hizo a cambio de 1.310.000 ecus, que equivalían a 19.650.000 reales de vellón. De ser así, el Papa Benedicto XIV resuelve sus problemas y… el que venga detrás que arree.

 

Después de esta introducción, vamos a tratar de esclarecer la falta de marcas de Madrid en la correspondencia general, principalmente en el siglo XVIII que es en el que mejor nos desenvolvemos.

No se puede afirmar que no existan marcas de Madrid durante la época prefilatélica sino que más bien se debiera decir que se conocen pocos sellos de Madrid utilizados para marcar su correspondencia general u ordinaria, ya que haberlas  “haylas”, como se dice de las meigas, e incluso utilizadas en la correspondencia ordinaria (los sellos de franqueo previo e intervención se utilizaban para esta correspondencia), y a continuación detallamos algunas, circunscribiéndonos al siglo XVIII, de las recogidas en Prefilatelia Española (2004) de D. Manuel Tizón, de la que utilizamos su numeración:

1ª.- De la nº 5 a la 13 eran marcas de origen que se utilizaban generalmente para sellar la correspondencia o nacida en Madrid o en transito para el extranjero. También fueron usadas por el Oficio de Italia.

2ª.- La número 21 para la correspondencia franqueada previamente, y se la encuentra en la correspondencia ordinaria.

3ª.- Marca nº 89 que se utilizaría en la época en que Madrid intervenía a sus agregadas, utilizada para la correspondencia ordinaria.

Una vez comprobado que existían sellos en Madrid, y antes de entrar en nuestra hipótesis sobre la no utilización de éstos para marcar la correspondencia de origen, quisiéramos hacer una consideración sobre el Correo Central con datos relativos a varios años, sobre las valijas y sobre la confección de paquetes de correspondencia por el Oficio de Castilla para las Caxas a las que remitía ésta. Comenzamos por el año  1718(4) en que detalla que, además del Administrador de los Correos, Contador de la Intervenzion, etc., ésta estaba dividida en los, digamos, los tres “negociados” siguientes:

  1. Ofizio (Caxa o Administración) de Italia, a cuyo cargo estaban 6 dependientes (oficiales) y un Mozo de Ofizio, dedicados a la correspondencia recibida y enviada a Italia. Hay serias dudas sobre si también lo harían con la de Navarra y el antiguo Reino de Aragón.
  2. Ofizio del Castilla, compuesto por 9 dependientes (oficiales) y un Mozo de Ofizio, encargados de todo lo referente a la correspondencia del resto de España, Indias, extranjero e incluso la que recibía el Ofizio de Italia para ser distribuida por el resto de España.
  3. Oficio del Parte del que solo reseña al Ofizial maior. Su cometido era encargarse de la correspondencia oficial.

 

El documento publicado en 1742(5), detalla: Regla que se estableze en el oficio de correo mayor de Castilla para desde…con distincion de las personas que han de servir en el, los sueldos que han de gozar y destinos que han de tener. Relaciona el nombre del personal y su cargo, comenzando por D. Blas Alonso de Arce, Administrador Interventor (quien fuera autor de la Descripción general para escribir a todas las ciudades de España,…) y continúa hasta un total de 9, incluido el Administrador, oficiales y un Mozo de Oficio, con unos sueldos que ascendían a un total de 68.100 Rs. Observamos que, pese al presumible aumento de correspondencia desde 1718, continúa con el mismo personal, aunque con aumento de sueldos menos al Mozo de oficio que sigue con sus 2.200 Rs. Al pie hay una nota que dice: No ha podido comprobarse si las Reglas fijadas en este documento llegaron á ser planteadas.

En las Ordenanzas que el Rey manda observar para desde primero de Diciembre de este año, en los Oficios de Correo Mayor, de Castilla, y Italia, en Madrid. Dadas en San Lorenzo el Real diez y nueve de Noviembre de mil setecientos cuarenta y tres.=El marques de Villarias(6), la Ordenanza I hace referencia a que el último Reglamento fue de fecha 27 de octubre de 1728. Por consiguiente, las Reglas de 1742 antes citadas posiblemente no se aplicaron. Sí puede tenerse en cuenta el número de oficiales y sus sueldos.

Suponemos que en 1744(7) se publica Sueldos de los empleados de Correos de esta Corte en el año desde 1º de Enero hasta fin de Diciembre de 1,743. Entre otros, detalla el de los del Oficio del Parte, formado por un Oficial Mayor y dos Oficiales 2º. No detalla el Oficio de Italia y, en cuanto al de Castilla, en la Data bajo el capítulo del Importe de los sueldos de los Ministros y dependientes de la Renta, éstosascienden a la cantidad de 68.548 Rs. (los reales reseñados hasta aquí son de vellón), lo que nos hace pensar que un aumento de 448 Rs. no da para un nuevo empleado, así que seguirían los 9 y Mozo de Oficio. Tal vez a éste se le subió el sueldo.

En la Ordenanza XXIV de las de 1743, manda Su Majestad que, para evitar extravíos en el contenido de las valijas, que haya sólo dos llaves de cada una, las cuales han de estar depositadas una en poder de Oficial Mayor del Correo de Castilla y la otra en el del Administrador del Correo de la Cabeza de Partido (las Administraciones o Caxas estaban situadas, salvo algunas excepciones, en dichas cabeceras), que es donde se abren. Esta misma regla se debe observar en el Oficio de Italia de Madrid. Termina disponiendo que ninguna otra persona, por muy distinguida que sea -incluido el Superintendente de esta Renta-, pueda  tener otras llaves.

La Real Orden de 29 de julio de 1761 dio como consecuencia la Instruccion que debe observar para la seguridad de la conduccion, y apertura de Valijas, y entrada de la correspondencia en ellas, dada en San Ildefonso (de la Granja) el 27 de septiembre de 1761 por D. Ricardo Wall(8). De la Instrucción 13ª del apartado De los Conductores tomamos lo siguiente: Que los Administradores de las Provincias deberán dar los Partes de todas las travesías que están fuera de las Carreras generales arreglándolos á los que en Madrid despacha el Administrador General para estas Carreras, teniendo cuidado de recogerlos del Conductor luego que llega con la valija… y también en la13ª del apartado De las Valijas y su resguardo se dice: Que en cada Valija se ponga un rótulo punteado de hilo bramante blanco, que denote la Carrera á que corresponde, para que en esta suerte en las Caxas de reparticion no se confunda las Valijas de una Carrera con las de otra.

Tanto en el Oficio de Castilla como en todos los demás, para el envío de la correspondencia (que se realizaba en valijas) a otras Caxas, y para evitar que se estropease, se introducía en éstasformando paquetes que se envolvían en papel y se ataban con bramante. En la Descripción general… de Blas Alonso de Arce antes citada, se dice: Dia Miercoles. El mencionado Miercoles comprehende 87, Caxas, ò Cabezas de Partido, para donde se hacen Pliegos, ò Paquetes en derechura… En cuanto a la forma de confeccionar dichos paquetes se puede encontrar en los Anales, Instrucción XXXV(9) de las dadas para la Administración de Correos de Valencia el 14 de abril de 1792.

Si en 1743 los 9 oficiales existentes tenían las mismas categorías que los de 1742, éstas eran: Administrador, Oficial mayor, 5 Oficiales de 2º a 6º y 2 Oficiales entretenidos. Todos los empleados realizaban los trabajos del Oficio de Castilla detallados en las Ordenanzas del mencionado año. Se entiende que, sin que constara en ellas, habría algunos más como entregar y anotar las cartas que se entregaban a los conductores particulares de las poblaciones cuya correspondencia se recibía por el Oficio de Castilla y, a la vuelta de sus viajes, cobrar las entregadas, recoger las sobrantes y proceder a anotar estas operaciones. Pese a las 12 horas diarias de trabajo en verano y 12 ½  en invierno durante seis días a la semana trabajando incluso los festivos (el descanso dominical se intuye ya que no da normas para oír misa como hace en los festivos), guardias diarias y nocturnas, creemos no les quedaría mucho tiempo libre y, si podían evitarse el sellado de la correspondencia, comprendemos que lo hiciesen.

Cualquier coleccionista de prefilatelia algo avezado sabe que el Oficio de Castilla, de Madrid (Correo Central), no utilizaba sellos para marcar la correspondencia ordinaria del interior, salvo la de franqueo previo, suponiendo que esta práctica se debiera a un ahorro de trabajo consentido por la superioridad ya que, como antes señalamos, no se conoce ninguna legislación que obligue a ello. El envío de correspondencia sin sellar por parte del Correo Central debía ser muy claro y hoy no tendría que dar lugar a equívocos por cuanto que los dos máximos reformadores postales del siglo XVIII, Campomanes y Floridablanca, no dispusieron nada sobre el particular. En 1842, cuando se crearon los nuevos sellos de fechas de uso general (baezas) según Circular de la Dirección General de Correos de 15 de mayo de dicho año, ya el Correo Central no pudo zafarse y los estaba utilizando cuando se envió la mencionada Circular. Según Prefilatelia Española,la primera fecha conocida del “baeza”utilizado por el Correo Central de Madrid data del 10 de abril de 1842.

Creemos que en la confección de paquetes radicaba “el misterio” de la falta de  marcas (prefilatélicas) en la correspondencia procedente de Madrid. Trataremos de explicarlo pero sostenemos que, aunque Madrid no carecía de sellos de origen, no los utilizaba para marcar la correspondencia ordinaria del interior, circunstancia ésta conocida por el resto de caxas de España.

Para dicha explicación creemos que con un ejemplo quedará más claro. Hemos elegido a Granada como Administración de Provincia pues su Caxa es perfecta para nuestro propósito y más aún a partir de año en que data la Real Orden de 29 de julio de 1761 sobre conducción y apertura de valijas a la que antes hemos hecho referencia.

Volvemos al ejemplo y extractamos al máximo: en el Oficio de Castilla, la Administración de Granada tendría su valija o valijas las que, de conformidad con la Instrucción 13ª del apartado De las Valijas y su resguardo, indicarían la Carrera (en este caso GRANADA) para que su Caxa de reparticion no se confundiese. En la valija de Granada, Madrid introduciría sus paquetes, los paquetes (con indicación del nombre o número de la caxa a que correspondían puesto en la cubierta) para el resto de las Caxas a las que Granada servía el correo por no encontrarse situadas en las Carreras generales, de conformidad con la Instrucción 13ª del apartado De los Conductores (de valijas) y los paquetes de correspondencia nacional (salvo la de los restantes Reinos de Andalucía, Provincia de Extremadura y Reino de Murcia) e internacional, tanto para ella como para las caxas que servía.

A la llegada de la valija o valijas procedentes de Madrid con destino Granada a Córdoba, que era su Caxa de reparticion, se les unían las del correo del resto de los Reinos de Andalucía más el de la Provincia de Extremadura, que eran las que transportaba el conductor de la Carrera Córdoba-Alcalá la Real-Granada.

Granada servía, además del paquete procedente de Madrid, su propia correspondencia, la de Andalucía y Extremadura y alguna carta extravagante que hubiese recibido para éstas, para las que formaba valijas y daba los correspondientes Partes a las caxas situadas en las siguientes travesías fuera de las Carreras generales:

  1. Conducción transversal a Loja, Caxa creada a partir de 1743 y antes de 1756. Se creó con fecha posterior a 1742 ya que en la relación de Caxas arrendadas de 1 de enero de 1738 a fin de diciembre de 1742(10) no aparece. Pero tuvo que ser anterior a 1756 ya que este año se cambiaron los sellos que indicaban el nombre de la Caxa por el de las Demarcaciones de tarifa. Que Loja fue Caxa no tenemos la menor duda ya que existe la marca que lo corrobora (Fig.10).

Fig. 10:  Sello de la caxa de Loja (Granada).

  1. Conducción transversal a Motril. Tanto en la valija de esta Caxa, como en la de Loja, Granada incluía también la correspondencia procedente de la Demarcación de tarifa de Murcia, que ésta recibía  por la Carrera transversal Granada-Guadix-Murcia.
  2. La conducción transversal Granada-Guadix-Murcia, correspondía a las siguientes caxas: Guadix, Almería (su valija quedaba en Guadix donde la recogía un conductor), Baza, Vélez-Rubio, más Lorca y Murcia de la Demarcación de Tarifa de Murcia. A estas dos últimas solo remitía Granada la correspondencia de Andalucía y Extremadura, ya que la de Madrid la recibían por Murcia. Guadix, Almería, Baza y Vélez-Rubio recibían la correspondencia de Murcia directamente, ya que esta caxa también les conformaba valijas. Lógicamente, la valija de la correspondencia de Almería también se entregaba en Guadix.

Vélez Rubio fue caxa agregada a la Principal de Granada bajo el sello de “Andalucía Alta”y así aparece como tal, aunque con el nombre de Los Vélez, en el mapa de Tomás López que acompañaba a los Itinerarios de Campomanes. Posiblemente se creó para que en ella se intercambiasen sus correos los conductores de valijas de Murcia y Granada y pudieran volver a sus Administraciones de origen. Hacia finales del siglo XVIII, este intercambio comenzó a realizarse en Las Vertientes, en el límite entre les actuales provincias de Granada y Almería. Con respecto a su existencia, sostenemos lo mismo que para la de Lojatalcomo lo demuestra la Fig. nº 11 que se incluye, por cierto no reportada en Prefilatelia Española.

 

Fig. 11:  Sello de Andalucía Alta de la caxa  de Vélez-Rubio (Almería) usado para marcar carta circulada a Madrid el 8 de abril de 1775.

Como conclusión, diremos que cualquier caxa cuya valija contuviese un paquete, generalmente el más voluminoso, con correspondencia sin sellar, sin duda procedía de Madrid ya que, aparte de ésta, la única correspondencia que se recibía sin dicho requisito era la que transportaban en mano los conductores particulares e igualmente los de valija, puesto que estaban autorizados cuando se trataba de poblaciones situadas entre  caxa y caxa.
 

Las Figs. 6, 8 y 9 pertenecen a los catálogos de subastas de la firma sevillana Once Limado, S.L. (Subastas Sevilla).

 

Notas:

1. Anales de las Ordenanzas de Correos de España. Observación VIII del Reglamento para viajes a la ligera de dentro y fuera de España, Tomo I, pág. 157.
2. Op. Cit., Observación IX , Tomo I,  pág. 157.
3. Op. Cit., Tomo I,  pp. 84-85.
4. Op. Cit., Tomo I,  pág. 87.
5. Op. Cit., Tomo I,  pp. 134-135.
6. Op. Cit., Tomo I,  pp. 142 a 149.
7. Op. Cit., Tomo I,  pág. 156.
8. Op. Cit., Tomo I,  pp. 187 a 190.
9. Op. Cit., Tomo I,  pág. 252.
10. Op. Cit., Tomo I,  pág. 139.
 
 

Fuentes bibliográficas

  • Cruzada Villaamil, Gregorio. Anales de las Ordenanzas de Correos de España. Tomo I. Madrid, 1879.
  • Tizón, Manuel: Prefilatelia Española. Catálogo de las marcas postales de España y  sus dominios de Indias. Siglos XVIII y XIX. Edifil, S.A. Madrid, 2004.

 

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